jueves, 19 de marzo de 2020

Cae el telón


El semblante, entre lo Simbólico y lo Real, se está deshaciendo. Es como si el espejo de lo imaginario se hubiese hecho añicos y con los trozos se trata de construir un nuevo relato para este momento surrealista que nos ha tocado habitar. El relato no llega a cubrir el agujero en el que andamos actualmente, con la incertidumbre de cuánto tiempo será así. Los discursos hegemónicos no parecen ser suficientes, no alcanzan a cubrir el agujero que se ha abierto.

Leía hoy, a propósito de la sexualidad femenina: “ser mujer sería, en consecuencia, inventarse un ser con la nada, y ello a partir de la falta introducida por el lenguaje allí donde no es posible recubrir dicha falta por la mediación fálica que le otorga una significación de castración. Castración que da un sentido a la falta en ser y sitúa a la causa en el Otro. No hay objeto que pueda colmar esa falta en ser e incluso el falo deja ver su ser de semblante respecto al goce1.

Pensé en la dificultad actual para mantener los semblantes en calles vacías y personas enlatadas. El lazo con los otros se ha truncado, quedando a cielo abierto la falta en ser. Cada uno trata de hacer con la contingencia, ya sea a modo de cantar en los balcones, caceroladas o enfrentamientos contra los que se saltan la norma. Una norma difícil de sostener ya que el semblante del Otro hacía tiempo venía desapareciendo. No hay un Otro al que situar la causa en el confinamiento del cuerpo.

Es muy interesante ver la manera en la que cada Amo trata de hacer para autorizarse en un control de la población que se complica (y probablemente será más difícil con el paso de los días) puesto que no es fácil cercar el goce de los cuerpos dejando a cada uno con su propia falta, con el único contacto con los pequeños otros a través de máquinas donde los cuerpos aparecen pequeñitos al otro lado de las pantallas y donde las voces enlatadas no tocan de la misma manera el cuerpo.

Inventarse un ser con la nada. Siempre me ha parecido que cuando se trata de lo simbólico escrito en un papel (o en un ordenador) se pierde la angustia que puede generar esa nada con la que inventarse un ser. Que está muy bien tratar de construir un imaginario nuevo, un discurso en el que creer que las “teleclases” o los “teletrabajos” pueden sostener el lazo social pero hay algo que se sigue escapando. El goce de lo Real, la falta en ser que tapada con los semblantes permite un habitar la vida algo tranquilo pero que, ante la caída de esos semblantes, veremos cómo hace cada uno para mantenerse en pie, soportar.

Hace unos días una mujer me decía que tenía la sensación de que toda su angustia se había hecho realidad. Que en el teatro de marionetas en el que trataba, día a día y con dificultad, de continuar viviendo de repente se había caído el telón y la angustia era lo único que ahora se presentaba. Esta mujer, como cada Uno, tendremos que encontrar una manera de construir un relato propio para el confinamiento… y no es nada fácil.




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