Pregunta:
– ¿Qué piensa usted de la agitación contradictoria
que
se efectúa desde hace algunos años en China?
Lacan:
– Aguardo, pero no espero nada.
Las
contingencias irrumpen en lo real como una inesperada bofetada a la
construcción imaginaria… y simbólica. Esos semblantes en los que
uno a uno se resguardan de un Real sin ley, albergando esperanza para
reducir la angustia, se tambalean ante lo fuera de guión. Por más
películas de apocalipsis que se hayan rodado, es ficción al otro
lado de la pantalla, como las primeras imágenes de Wuhan.
Pero
se ha abierto una grieta en ese teatro imaginario en el que nos
refugiamos los seres hablantes y cada uno, uno a uno, tendrá que
hacer con ello.
Incluso
los más advertidos sobre los semblantes y el real que cubren, son
capaces de construir un universo imaginario al otro lado del espejo
que los mantiene de pie, enteros, sujetos. Parece que hay diferencia
entre saber y Saber ser/hacer. El velo a la existencia de lo real
cubre la vida, incluso de los más advertidos. Se hace palpable la
distancia entre el saber teórico y el saber en el propio cuerpo. Una
hiancia entre lo simbólico, lo imaginario y lo real.
Desde
la lectura de Lacan se habla del Real, pero refugiados en el
semblante. Y se escucha ese Real en cuerpos de analizantes, mas no
por ello se deja de renegar, formando parte de ese mundo de
semblantes que di-simulan lo Real.
Lacan
hablaba del Real como su síntoma, “yo hablo de lo real…es mi
síntoma … El verdadero real implica la ausencia de ley”1.
Estar advertido no significa que uno sepa cómo hacer. Esto es algo
que cada uno tiene que inventar, uno a uno.
Teniendo
en cuenta la situación actual, en la que cada cual tiene que hacer
frente a un desencadenamiento del Real, inesperado, trastocando el
teatro rutinario del día a día y poniendo de relieve lo iluso de la
construcción del mundo, veremos cómo cada cual puede contener la
angustia que conlleva desvelar el agujero.
Afortunadamente
las defensas son sólidas. El humor, la construcción de nuevas
ficciones y el poder de la negación permitirán que dentro de unos
días todo vuelva a esa ficticia normalidad y estos días no serán
más que anécdotas dentro de un relato recién construido del lado
imaginario con una pizca de simbólico que permitirán, una vez más,
velar el Real y mantenernos a la espera.
Habrá
algunos que podrán encontrar una nueva posición, un nuevo modo de
habitar la vida que pase más por el aguardar, que no esperar. Y
mentirse un poco menos, “esa a la que llegó Lacan cuando
experimentó que la causa está perdida porque el Otro no existe,
salvo en la transferencia”2.
Citas:
2
Rosa
López, blogzadig, “Aguardo pero no espero”,
https://zadigespana.wordpress.com/2020/03/16/coronavirus-aguardo-pero-no-espero/#_ftn2

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