La represión es uno de los mecanismos de defensa más populares. Junto con la negación acompañan a la pérdida como si no pudiese ser de otro modo. A los que no están sufriendo no les gusta que les recuerden la fragilidad de la vida. Como dije antes, hay que hablar y hablar... y es difícil encontrar a alguien que se preste a Escuchar cuando el tema es la pérdida.
Incluso antes de que el otro censure, ya lo hacemos nosotros. Ideas típicas como lo egoísta que soy por sentirme enfadado, por sentirme dolido, por sentirme traicionado por la persona que ya no está o que acaba de enfermar o que está muy mal, hacen que censuremos las emociones asociadas. Porque no tengo derecho a enfadarme, peor está (ponga aquí el nombre de la persona que quiera)... y esto es un poco demagogia barata. Comparar tu historia con lo que debería ser o con la de otros no va a hacer que sea menos doloroso. A lo peor dejas de sentirlo un rato pero volverá, porque lo no resuelto siempre acaba por volver.
Cada uno es el YO de su propia historia. Y esto no es Ego ni egoísmo ni narcisismo. Hablo de la percepción de la realidad. El protagonista de tu propia historia eres tú. Así que has de lidiar con tu vacío, con tu duelo... y quizás entonces acompañar a otros o no, ayudar a otros o no... pero si no haces el tuyo propio ten por seguro que nadie lo hará por ti. Encontrar a alguien que te acompañe y que no censure ninguna de las cosas que pasen por tu cabeza. Encontrar a alguien que pueda contener lo que te sale del estómago. Y aceptar y sentir el dolor. Porque aparecerán, es lo jodido de la pérdida. La tristeza y la rabia siempre la acompañan.
Después, una vez que has curado el vacío, llenarlo con recuerdos y emociones nuevas que puedes, si te apetece, unir a las antiguas. Recuerdos de aquella historia que no pudo ser, recuerdos de aquella persona que te acompañó y que te enseñó como sentir emociones concretas... y aprender que eres capaz de soportar la frustración de no tener más pero que aún tienes lo que has tenido... No me gusta citar a santos pero me viene a la cabeza eso de: "Aquellos que amamos y perdimos, ya no están donde estaban, ahora están donde estamos nosotros." San Agustín.
Aún si lo has hecho bien, habrá días que reaparecerá la tristeza o la rabia. Porque cuando una persona importa, cuando ha llenado un espacio, forma parte de ti. Te acordarás cuando pases por la calle por la que paseabas o pensarás en el día en el que solíais veros... con el tiempo será más sutil, un olor, una sensación asociada, un sonido... pero entonces ya no dolerá tanto, y posiblemente será una sonrisa tierna lo que aparezca. ¿No? Pues entonces es que no hiciste bien el duelo y aún hay cosas que no has digerido del todo, piénsalo.
Todo esto es difícil, por supuesto, como la mayoría de las cosas importantes en la vida. Lo que "sale solo" es seguir caminando sin parar. Sin mirar. Haciendo como si la vida siguiese y nada hubiese pasado. Escuchar un "no pasa nada" del otro y agarrarte fuerte a esta idea. Seguir trabajando, ocupando tu mente con todo lo que creas que llena ese vacío... siento ser yo la que tenga que decirlo pero no sirve. Lo siento. Me encantaría decir que seguir adelante y no preocuparse por la pérdida es lo mejor y lo más sano y que esto no traerá ninguna consecuencia. Pero no funcionamos así. Las perdidas significativas hay que atenderlas, acogerlas, digerirlas, hablarlas y, sobre todo, SENTIRLAS. Con todo el dolor que eso conlleva. Lo se, es jodido. Lo se, parece más sencillo dejarlo pasar... pero se repetirá si no lo colocas bien en su lugar, si no vacías la emoción como tu estómago te pide que hagas... si no lloras la pérdida.
Si no puedes solo, busca ayuda. Dentro de lo de ser seres sociales está el poder compartir y si tienes suerte de encontrar un otro que sea capaz de soportarlo contigo, adelante. Todo irá mejor así. No ahora, quizás no dentro de un semana o un mes... pero pronto... y lo recordarás cuando aparezca esa sonrisa tranquila después de un recuerdo, esa sensación de ternura que acompaña al recuerdo de la pérdida cuando no ha sido negada.
La posibilidad de llenar el vacío que solo se da cuando has sido valiente enfrentando lo jodido de una pérdida significativa... y recuerda, es un proceso, no un problema con una solución.
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