melancolía:
(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).
1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.
3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.
disonancia:
(Del lat. dissonantĭa).
1. f. Sonido desagradable.
2. f. Falta de la conformidad o proporción que naturalmente debe tener algo.
3. f. Mús. Acorde no consonante.
hacer ~ algo.
1. loc. verb. Parecer extraño y fuera de razón.
Tengo la sensación de que vivimos en un mundo feliz. No hablo del libro de Huxley, que también. Hablo de la tiranía de la felicidad, del pensamiento positivo y la obligación de estar contento y sonriente siempre. Hablo de la imposición del sentirse bien aunque tu realidad no te acompañe. Últimamente leo muchas críticas a la psicología positiva, algunas muy interesantes (no dejen de leer Jot Down, "Psicología positiva: y sonreirás sobre todas las cosas") y otras, copias malas de resúmenes de libros de texto. Leo todo esto pero sigo sintiendo la presión a mi alrededor. No solo en el mundo real sino en el virtual y por supuesto en el audiovisual.
Yo a veces me siento triste. Y puedo ver cómo se llevan las manos a la cabeza. Oh! sacrilegio! vaya psicóloga que se siente triste! Pues si amigos, a veces incluso los psicólogos nos sentimos tristes. Y no por algo especial y justificable como la muerte de un ser querido o el abandono de una pareja, que sé que esto me lo permitirían, sino simplemente porque a veces te despiertas con la sensación de que el peso del mundo, esa mañana en concreto, es más pesado de la cuenta. No sabes del todo porqué pero te encantaría quedarte en la cama una semana más a ver que pasa. Pero te levantas, y haces lo que tienes que hacer o lo que te han hecho creer que tienes que hacer (ya saben, hay que ganarse la vida como premisa vital... expresión que sigo sin acabar de entender)... Seguro que saben de que estoy hablando...
Pues ahí va un secreto. Esto es normal. No solo es normal sino que resulta que es parte de ser humanos. La tristeza también es una emoción válida. No siempre te puedes sentir bien. El problema es que ahí fuera no tienen piedad con los tristes, con los que, en ocasiones, se sienten deprimidos (que es más que tristes) o melancólicos, que es la emoción de la que trata todo esto.
La tiranía de la felicidad te obliga a ir perfecta, en cuerpo y alma. Condena al diferente y aplasta al triste. Si se imaginan en alguna de esas mañanas difíciles, hagan un esfuerzo e intenten pensar en que esa mañana es habitual, que son personas que, por lo que sea (podemos ponernos a buscar los motivos pero no es el objetivo de esta entrada y además creo que no les gustaría mi teoría) sienten la melancolía en un número mayor de veces que la alegría. ¿Creen que esto es difícil? pues a eso hay que añadirle el rechazo que sufre esa emoción.
Si la melancolía pesa, añádanle el peso del mundo que nos obliga a ser felices, a sonreír por encima de todas las cosas, a sentirnos bien no mirando a quien y salir con la sonrisa porque, "ey! la vida es bonita y solo tienes una!". No niego esto pero es que a veces me siento triste y puedo entender que haya personas que se sienten muy tristes. Ahora lo llaman depresión (o "depre", que es aún peor) pero esto no es más que un cambio de nomenclatura para patologizar un estado de ánimo que, si fuésemos capaces de pensar más allá del miedo, podríamos entender que forma parte de la normalidad del ser humano.
La tristeza nos invita a pensar, nos paraliza, nos hace sentir tremendamente mal cuando es demasiado grande y dura demasiado tiempo y esto es terrible. ¿Por qué entonces en lugar de comprensión se rechaza? ¿Qué es lo que nos da tanto miedo? ¿El contagio, quizás? ¿Igual tenemos miedo que, al igual que cuando nos hablan de la muerte, la tristeza del otro pueda descubrir, conectar con una tristeza mía que llevaba tiempo evitando?
¡Ala lo que acabo de decir! Aquello de los libros de autoayuda de rodéate de gente feliz, aléjate de las personas que están tristes porque te harán sentir peor... aquello de las ideas tristes te harán más triste, no hace sino estigmatizar aún más a esas personas que realmente se sienten mal. Y recurrir a las drogas (legales o ilegales) es una solución rápida y fácil que a veces puede ayudar pero que no resuelve el problema. Porque se trata de un proceso y porque queramos o no la tristeza también nos hace humanos, también forma parte de la vida, también, a veces, es adaptativa... y hacerla mas complicada, esconderla, alejarte de las personas que se sienten realmente tristes no va a hacer que desaparezca. No va a resolver el que a veces te sientas triste y que hay personas que muchas más veces se sienten mucho más tristes.
En lugar de "salgamos a tomar algo" "alegra esa cara" o "¡es que eres un triste tío!". En lugar de usar un "me siento depre vamos a ver una película a ver si se me pasa" o "me siento triste vámonos de copas", sería un ejercicio muy interesante y, quién sabe, igual hasta útil y reconfortante, invitar a la persona que sabes que se siente triste a un abrazo, a un "siento mucho que te sientas así, ¿puedo hacer algo para ayudarte?", incluso cuando tú mismo te sientas triste intentar hacer el esfuerzo de ver de dónde viene esa sensación y, si no lo puedes hacer solo o si no te apetece investigar, pedir a alguien que te acompañe simplemente a estar, a conectar, a sentir esa emoción contigo... igual, si hablamos más de cuando nos sentimos tristes y acompañamos más a quienes se sienten realmente tristes, igual digo, la tiranía de la felicidad pierda fuerza y la imposición del positivismo no haga que el peso de la melancolía sea tan grande.
Igual, puede ser que, si dejamos un lugar para ambas emociones la disonancia de la tristeza desaparezca y pueda convivir con la alegría y haya momentos tristes y momentos alegres y ambos puedan convivir juntos. Y no tengamos que ocultar que, a veces, algunas mañanas, el peso del mundo es más pesado de la cuenta sino que podamos decir, "¿me ayudas a llevarlo?".
- ¿Qué está mal?- No lo sé.
- ¿Cómo puedo ayudarte?
- No lo sé.
- De acuerdo. Te hice un nido. ¿Quieres venir?
-... de acuerdo.
- ¿Eso ayuda?
- Si.
- ¿Alguna vez vas a salir?
- ... no.
- De acuerdo. Espera.