La idea es que en países de moral católica las personas tienden a presentar menos iniciativa individual. Sin embargo en países de moral protestante sus ciudadanos parecen tener menos dificultades para perseguir diferentes metas.
Pensar en una relación directa entre la creencia religiosa mayoritaria (y por lo tanto conductora de la moral de los ciudadanos) en un país y la iniciativa individual puede ser muy simplista. De hecho lo es. Pero me parece interesante fijarnos en una idea. ¿Podrían tener alguna relación estos dos conceptos? Sea cual sea la respuesta a esta pregunta, evidentemente no podemos reducir las motivaciones, las ideologías, las creencias y un montón de variables más que pueden influir en la toma de decisiones a la creencia religiosa mayoritaria de un país pero, vamos a seguir un momento con esa generalización desmesurada.
Para iniciar un proyecto, elaborar una idea, emprender un camino vital… hay dos factores importantes si observamos los resultados: éxito o fracaso. Da igual donde los coloquemos, el éxito o el fracaso aparecen irremediablemente después de cada una de las elecciones que tomamos. Es la conclusión, el resultado.
¿Sería descabellado pensar que, en la moral cristiana, el fracaso no es del todo aceptable? Quiero decir, fracasar es considerado como errar. El fracaso puede conducirte al pecado puesto que, como todos sabemos, cualquier acción tiene un “por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa” asociado. Somos culpables de nuestros fracasos. No tenemos que preocuparnos por ello porque podemos pedir perdón al final y se nos perdona, pero no hacen mucho hincapié en esta parte de la idea. Sin embargo a cada paso que damos acecha la culpa, el error, el miedo, el diablo, el pecado, el fracaso… tienes que ser puro, inmaculado… y cualquier otra cosa, ya sabes:
“¡Arrepentiiiiios!”.
La presión es brutal y, ante este panorama, ¿no es mejor intentar no hacer ruido?, pasar desapercibido, caminar por la misma línea ya trazada por otros antes que tú no vaya a ser que me equivoque, fracase y ya la hemos liado… y más teniendo en cuenta que el yo ideal actual es quizás demasiado ideal, inalcanzable, incrustado en nuestras cabezas por la cultura y medios dominantes. Es probable, hasta para el menos listo, que el fracaso sea el resultado en bastantes ocasiones.
Los protestantes, por su lado y con sus pensamientos mágicos y defectos, en cuanto al fracaso, no sé exactamente cómo lo gestionan ellos, pero me hago una idea cuando leo que para ellos el trabajo duro, el esfuerzo, es parte del éxito personal del individuo y, por ello, una señal de su salvación (https://www.google.es/#q=+protestante+).
El centrarse en el resultado, en el objetivo, en la meta de la salvación hace que para los católicos el foco sea el éxito o el fracaso y, por supuesto, el fracaso es horrible. En cambio si piensas que también es importante la forma, el camino, el modo de hacerlo en lugar del resultado el miedo al fracaso no es tan grande ya que, si lo has intentado con esfuerzo, si realmente crees que has trabajado duro, ya estás salvado.
Más allá de la creencia religiosa particular de cada uno, me parece interesante el planteamiento del miedo generalizado al fracaso. La burla al fracaso. La soledad del fracasado. Es un mecanismo automático. Cuántas veces escuchamos eso de: “para que te metes en esos líos si no vas a conseguir nada a cambio”. Si lo pensamos un par de veces más, quizás intentarlo ya es muy valiente. Quizás el que lo intenta con todas sus fuerzas (aunque a ti, desde tus zapatos te parezca que podría hacerlo mejor) merecería un aplauso, un abrazo, una mirada de orgullo, aunque sea pequeñita… porque, creedme, el esfuerzo de hacer cualquier cosa, para cualquier persona, puede ser realmente brutal… imaginad cuánto si ni siquiera nos paramos a pensar que, quizás, el fracaso católico no sea la mejor idea para una vida saludable. Que a lo mejor fracasar y ser vulnerable no es perder sino una señal de que una vez fue capaz de intentarlo. ¿No sería mejor centrarnos en esa idea? ¿No sería mejor hacer el esfuerzo de ver lo difícil que es para una persona cualquiera hacer una cosa cualquiera?... No lo sé. Lo que sí sé es que, si haces el esfuerzo real de intentarlo, para mi, ya estás salvado.
"No es el crítico quien cuenta; ni aquellos que señalan como el hombre fuerte se tambalea, o en qué ocasiones el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece realmente al hombre que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, sudor y sangre; al que se esfuerza valientemente, yerra y da un traspié tras otro pues no hay esfuerzo sin error o fallo; a aquel que realmente se empeña en lograr su cometido; quien conoce grandes entusiasmos, grandes devociones; quien se consagra a una causa digna; quien en el mejor de los casos encuentra al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasa, al menos caerá con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni el fracaso." Roosevelt, "The man in the Arena".
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