“Que se diga
es lo que queda olvidado
detrás de lo que se dice”
Lacan.
El hecho de la enunciación, lo que empuja a hablar que tiene relación con lo Real del mensaje inconsciente, queda velado detrás del enunciado, de la cadena significante que viene envuelta en un sentido. El sentido imaginario que vela la causa de la enunciación. Una causa que tiene que ver no con una determinación sino con la invención propia del sujeto. Una elección de la que ha de responder, hacerse responsable.
Con la entrada en el lenguaje se produce un efecto en el organismo. Al pasar por el Otro del lenguaje el sujeto queda dividido y de esta operación aparece un resto, el objeto a. Encontramos la primera marca del trauma como efecto del significante, sin sentido, en el cuerpo. Una vez atrapado en la maquinaria del lenguaje, uno reenvía las palabras al Otro, perdiendo lo más íntimo de sí mismo.
Eso que pierde el sujeto, ese “lo más íntimo de sí mismo” tiene relación con el objeto a, con el vacío.
En el lenguaje, un significante se une a otro significante para dar sentido. El inconsciente está estructurado como un lenguaje lo que empuja a la producción de sentido, pero en el inconsciente sólo hay significantes sin sentido, S1, que marcaron el cuerpo. El sujeto aparece dividido causado por su elección singular que está relacionada con ese dar sentido. Por lo tanto, el sujeto es un efecto del lenguaje, es Nadie, un producto del paso del organismo por la máquina de significantes, se sitúa entre la cadena significante dando un sentido, lo que tiene efectos, consecuencia de la posición que uno ocupa entre un significante y el otro. Así el sujeto está entre dos significantes.
El sentido que se produce del enlace de significantes da una representación que tiene que ver con el Otro al que se dirige. Aquí aparece la pregunta sobre el objeto que uno ha encarnado para el Otro en su elección, singular, que daría las coordenadas del fantasma. ¿Qué soy yo para el Otro? Y la repetición de este lugar, una y otra vez. Uno trata siempre de volver al lugar de objeto de deseo del otro, perdiendo en consecuencia su propio deseo y, como sabemos por Lacan, uno solo se siente culpable de haber cedido su propio deseo.
El efecto es la construcción de un fantasma, la ficción como defensa del sin sentido para velar el Real, para hacer el goce posible para el sujeto. Cuando el fantasma se tambalea, aparece la angustia revelando lo que el significante no puede reprimir. Si hay angustia, hay objeto, hay resto, hay vacío.
La cadena significante sostenida en el fantasma, adquiere su lógica de sentido y aparece el automatismo de repetición. El sujeto vuelve siempre a buscar la marca, encadenando S1 para repetir la experiencia de satisfacción, lo que produce un goce, que es distinto al goce como resto (objeto a) liberado de la prisión fálica de la cadena significante. Es decir, que el fantasma produce un goce velado por el sentido que es sostenible para el sujeto, lo que queda por debajo sería el resto perdido de inicio con la entrada en el lenguaje. El fantasma tiene efecto de sentido y de goce.
Si el análisis hace caer el S/ del fantasma, ¿lo que queda es el goce como resto? ¿Ese goce tiene que ver con el S1 fuera del enjambre de S1’s del inconsciente? ¿Es el S1 unario, marca inicial del cuerpo? ¿Cuál sería la relación con el objeto a que cae al quedar el sujeto dividido? Si ese objeto a es un vacío, la relación con el S1 sería un significante que trataría de llenar ese vacío, ese hueco.
Finalmente, ese objeto a, la falta fundacional del sujeto, está recubierta con lo fálico, con el sentido, como una defensa de la propia falta en ser.
Pero para acabar con algo del deseo, ese vacío es el que causa el deseo. Ya que para que sea posible el deseo, es necesaria la falta. Por lo tanto podemos entender el objeto a como la causa del deseo. Eso sí, a partir de la aparición del sujeto, todos los objetos que vengan a ocupar el deseo, serán semblantes, puesto que no se recupera el objeto perdido… pero de eso parece que va la vida, de acercarse a ser lo más cerca del agujero y para ello uno tiene que dejar caer el fantasma y sus escenarios y tratar de hacer algo con el modo de goce que sea menos mentira y que haga sufrir un poco menos.