miércoles, 6 de noviembre de 2019

Reseña de la sesión inaugural de la Sección Clínica de Barcelona: “La cuestión clínica: interrogantes surgidos en la formación” a cargo de Hebe Tizio.

“(...) lo no sabido se ordena como el marco del saber”.
Jacques Lacan.

“Se aprende a hablar bien. 
Lacan lo llama el bien decir (...) 
¿Un saber sobre qué? Sobre el decir mismo, 
sobre lo que se dice y lo que no se dice”
J.A.Miller

¿Qué saber hay en la formación en psicoanálisis? ¿De qué manera se transmite ese saber? ¿De qué manera se acerca uno a ese saber? ¿Qué lugar ocupa la escuela? ¿Y los analistas? ¿Y los analizantes?

Un primer encuentro plagado de interrogantes como el título de la conferencia ya anticipaba. Algunos nuevos o con semblantes nuevos, otros que ya venían gestándose desde el primer encuentro con el psicoanálisis y otros que, como explicaba Hebe Tizio, se repiten de unos a otros participantes. Tal y como pasa en la clínica, tomaré unas líneas de lo que surgió en la conferencia inaugural de la Tétrada de la Sección Clínica de Barcelona a modo de “asociación libre que no es tan libre”. 

Hay un sentirse concernido en este tipo de enseñanza, uno no queda indemne del encuentro con el psicoanálisis, “se avanza trabajando contra uno mismo, contra los propios obstáculos”. Con esta afirmación iba desgranándose en la conversación una manera de hacer ante lo que en el transcurso de la formación uno puede ir encontrándose, a modo de brújula incierta. Y una invitación: “tomar el no saber como motor, no como obstáculo”. 

Aparece de la mano de la curiosidad por el saber, el agujero del No Saber acompañado de una pizca de angustia que habla el lenguaje del deseo. Un caos curioso el encuentro con el psicoanálisis. 

Hay algo en el discurso analítico que invita a seguir indagando intuyendo, como un ruido de fondo que te acompaña en el camino, que no habrá un final, un saber completo. A diferencia de otras disciplinas donde uno puede aprenderlo todo y aprenderlo bien partiendo de un saber igual para todos, el discurso analítico apunta al no saber sirviéndose de los tropiezos para avanzar. “El no saber agujerea, desorganiza lo que se tiene sabido” y uno tiene que ver cómo hace con Eso, con la valentía tal que pueda hacer “sintomáticamente con el no saber desorganizador”. 

Lo que uno sabe, o cree saber, se pone entre paréntesis para caer sin sentido ya que lo que se presenta se trata de un saber no constituido por anticipado. No hay un método como podría ser en otras disciplinas sino que cada cual va tejiendo, poniendo en juego el propio cuerpo, el deseo de saber que apunta al deseo más que al saber. Se aprende a sostener ese deseo de saber estando advertido de que hay un punto de imposible.

Por supuesto se habló de Freud y de Lacan. De una primera fase en la que el Nombre del Padre haciendo de S1 enraiza al sujeto a lo simbólico enlazándolo así al lugar del otro a un segundo tiempo donde el Nombre del Padre cae para dar paso a significantes como Lalengua o Synthome. Esos significantes, que uno reconoce pero sabe (o no sabe) que no conoce, revoloteaban alrededor del discurso. 

“El analista se forma en el propio análisis” recordaba Hebe Tizio a modo de declaración de intenciones. Un análisis propio acompañado de una formación que poco tiene de formal si pensamos en el estilo universitario. Para muestra, los inscritos tienen el nombre de participantes. Con estas coordenadas podemos pensar que la cuestión de la enseñanza dependerá de lo que el psicoanálisis enseña de manera singular a cada uno, únicamente tendrá efecto en lo que puede decirse uno a uno.

Uno sabe que se enfadará, porque los pre-juicios del fantasma se irritan ante cualquier resquebrajamiento de su delirio estructurado. También sabe que, a ratos, se identificará con lo que sabe ya que el fantasma tratará de atrapar al sujeto en un vano intento de liberarlo de la angustia. Y con esto uno tiene que aprender a hacer, de una manera singular para cada uno, para avanzar en la formación y en el propio análisis. En resumen un “aprender a soportar el punto de No Saber” y continuar avanzando. 

¡Todo un desafío para comenzar!