jueves, 8 de octubre de 2015

El anuncio que me hizo enfadar. Alimentación infantil.

No, Nestle, si tu hijo te dice que eres mala no lo estás haciendo bien.

He estado viendo un canal infantil y uno de los anuncios llamó mi atención. En el spot sale la "escena de la comida". Una escena en la que toda madre o cuidadora puede sentirse identificada.

En los talleres de parentalidad en los que colaboro con la Creu Roja nos encontramos con este problema de manera recurrente. "Mi hijo/a no come". No es mi intención dar pautas, consejos o trucos para resolver esta situación ya que creo que cada caso tendría que ser analizado individualmente y que no sería nada útil dar una respuesta universal al problema de la comida. Si tienen dudas o alguna pregunta tienen los comentarios del blog, mi mail, pidan cita para asesoría psicológica o busquen algún libro sobre el tema...

Siendo un problema recurrente en muchas familias, Nestle ha encontrado un camino directo a la amigdala (centro cerebral de la emoción) de las mamas preocupadas por la alimentación de sus hijos y su negativa a la comida.

El anuncio nos vende un complemento alimentario. En un canal infantil. Tampoco voy a pararme en lo ético de estos anuncios en canales para niños que no es el tema, por ahora. Utilizan niños delante del plato de comida diciendo NO y mamas al otro lado de la mesa con gestos de evidente desesperación diciendo COME. ¿Pueden imaginar la escena?

El tema de la alimentación es muy complejo. Al mismo tiempo aumentan los casos de anorexia en niños cada vez más pequeños y la obesidad infantil se convierte en un problema. La evidente relación con la figura materna que existe en la alimentación del niño y posteriormente del adulto nos explica porqué estos anuncios van dirigidos a las madres. Madres desesperadas porque sus hijos no comen. Aumentando así el sentimiento de culpabilidad. "Mi niño no ME come" (el me es muy interesante en esta frase), MI y ME juntos forman una combinación de maternidad culpable explosiva. La relación que algunas madres establecen entre la comida y el afecto, el niño no come, el niño no me quiere... y la relación entre esto y los trastornos alimentarios posteriores debería hacernos reflexionar acerca de las expectativas que tenemos en cuanto a la alimentación del niño.

Comer debería ser una necesidad primaria, como dormir, que todos los animales realizan sin más. Somos los adultos los que añadimos emociones al momento de comer. Y la relación con la comida habla de manera directa de como nos relacionamos con nuestras emociones. Para el niño al principio no es así pero con la experiencia aprenderá que detrás de lo que en principio era simplemente alimentarse, hay un saco de culpa, ansiedad, afecto, dudas y problemas con el vínculo que distorsionarán aquello que en un principio era tan simple como "siento hambre, como, no siento hambre, no como".

Pero no teman, mamás del mundo, Nestle os libera de la culpa con un complemento alimentario. No os preocupéis en averiguar porqué el niño no tiene hambre. No analicéis la comida que le dais, las emociones del niño ante el plato, el vínculo mama-niño... no, para qué. ¿Pararse a pensar en la relación del adulto, mama en este caso, con la comida y ver que ejemplo da a su hijo? No claro, esto es más difícil.

Es interesante como las escenas del anuncio se repiten, siempre una madre con un niño delante de un plato. La comida como un problema. Convertir el momento de la comida, un momento que se repetirá todos los días, en un momento con una carga elevada de ansiedad no ayuda a que se resuelva el problema. Delante de la mesa con un diálogo que ignora por completo los sentidos y los sentimientos del niño, ordenar que haga lo que tú crees que tiene que hacer y, si el niño responde enfadado, interpretar lo contrario de lo que te dice porque, ey! es por su bien! Y no te preocupes, luego le das el batido y así te aseguras que tiene todas las proteínas, vitaminas y minerales necesarios para su supervivencia. Niños-planta. Regados con batidos que aprenden que lo que sienten va a ser negado por sus adultos referentes. Niños-planta y mamás-regaderas que se sienten menos culpables si el niño toma todos los nutrientes necesarios... un poco de abono por aquí, unos minerales por allá y listo hasta la siguiente comida!

El momento de la comida es un momento perfecto para relacionarnos con nuestros hijos. Para intercambiar experiencias, emociones, historias... para conocer a la personita que se sienta enfrenta y que esa personita nos conozca. ¿Que no quiere brócoli? Pues que no coma!

Imaginen la siguiente escena: Comida de trabajo. Jefes, empleados... cada uno pide lo que quiere y come lo que quiere... Imaginen un jefe que, enfadado, obliga a sus empleados a comerse todo lo que hay en el plato. Claro, esto siendo adultos es ridículo... ¿por qué con los niños está tan claro? ¿por qué los niños tienen que experimentar la ansiedad por la comida cuando en realidad esa ansiedad tienen más que ver con el miedo de la madre a ser juzgada (la mayoría de las veces por si misma) sobre si es o no buena madre?.

Así que no, Nestle. Si tu hijo te dice que eres una madre mala, no eres muy buena. Basta ya de confundir a las amigdalas de las madres y basta ya de ningunear la percepción de los niños acerca de sus propios sentimientos. Si tu hijo te dice que eres una madre mala, revisa lo que estás haciendo porque, para él/ella, en ese momento, estás siendo una mala madre.

Iba a colgar un enlace para que vieran el anuncio... pero he pensado que mejor os dejo con las palabras de un pediatra, desde mi punto de vista muy acertadas, y ya si quieren ver el spot lo buscan, que está en internet seguro:

"Si mezclas mente, estómago y corazón, complicación", resume el pediatra Garrido. “Si no queremos que nuestro hijo use la comida como pieza de cambio y se focalicen en la comida otros problemas, no debemos dar a la alimentación más importancia de la que tiene ni una función diferente”, sostiene. “Los únicos objetivos que deberíamos plantearnos con la comida son que el niño tenga una dieta variada porque se la ofrezcamos; que sea él y sus mecanismos de regulación quienes decidan las cantidades y los horarios mientras no haya un problema claro."“El problema más habitual de un niño pequeño con la comida”, escribe González, “es el intento de los adultos de intentar obligarle a comer. Es un grave problema que produce sufrimiento, angustia, humillación, vómitos e incluso, si se tiene éxito, obesidad. El motivo suele ser la visión distorsionada de los adultos sobre cuál es la cantidad normal de comida que necesita un niño, y la falta de respeto hacia el niño como ser humano”.